Estar de acuerdo es barato; disentir cuesta vínculos.
Pero el desacuerdo sincero construye más que la aprobación hipócrita.
Ser coherente no es tener razón: es no traicionarte para agradar.
“A veces el precio de ser libre es parecer antipático.”
Estar de acuerdo es barato; disentir cuesta vínculos.
Pero el desacuerdo sincero construye más que la aprobación hipócrita.
Ser coherente no es tener razón: es no traicionarte para agradar.
“A veces el precio de ser libre es parecer antipático.”